miércoles, 21 de octubre de 2009

Manos de la Resistencia en Marsella y Santiago

Ese mismo par de manos se defendieron sorprendidas, mientras caminaban alegres a la par del cuerpo que las acompañaba hacia la casa de un amigo.

Solo pudieron formar un muro frente a los golpes y las patadas de veinte policías. Dos manos, contra cuarenta extremidades de furia. Esas manos solo pudieron quebrarse por la violencia sin sentido, por la violencia que se cree en el derecho de la razón.

Unas manos que ahora son yeso y están inmóviles, que nunca quedarán igual, que tendrán que recorrer un camino largo de ida y vuelta para curarse. Unas manos que son la cara angustiada de mi madre y su pregunta ¿cómo te voy a dejar así?

Unas manos que son mi rabia y mi impotencia. Un dolor que explota en cada parte de mi cuerpo y que se abre paso en mis entrañas. Sale, se retuerce, parpadea.

Esas manos quebradas son las manos de la resistencia. Apaleada, quebrada, pero firme. Unas manos dignas que gritan un mensaje al mundo que no escucha por ahora.

Que cuidan y acogen, que acunan, se acurrucan, cocinan, se levantan y abrazan.

Unas manos que con paciencia, tiempo y ternura volverán a curarse y a crear.

Que no volverán a ser las mismas. Que crecerán de otra forma, que sanarán más o menos, que se extenderán al mundo.

Que en sí mismas forman una voz. Que son miles de manos y una sola.

Unas manos son todas las manos…

A partir del 28 de junio, día en que se perpetuó el golpe de estado en Honduras, se ha organizado un movimiento de resistencia para exigir la restitución de la democracia y poner fin al conflicto político.

Una de sus formas de expresión ha sido la marcha pacífica, a la que el gobierno golpista ha respondido restringiendo libertades y derechos individuales, cerrando medios de información alternativos, tales como Radio Globo y Canal 36, asesinando, encarcelando y golpeando con tubos de acero y palos con clavos.

Frente de Resistencia en Galicia contra el Golpe de Estado en Honduras